Es país para tontos

Según Doña Esperanza, hay dos tipos de políticos asquerosos imputados en las listas electorales: políticos asquerosos imputados por corrupción y políticos asquerosos imputados por “tonterías” – lo de asquerosos no lo dice Doña Esperanza, sólo faltaría, es aportación nuestra. Si según Forrest Gump un tonto es un señor que hace tonterías, según Espe tonterías es un eufemismo aceptable para prevaricación, malversación de fondos públicos y tráfico de influencias – sus listas electorales dan para dos temporadas de Ley y Orden y otra peli de Torrente. La parte positiva es que, mediante un brillante silogismo, admite que las listas están llenas de tontos, lo cual representa un avance significativo en materia de autocrítica, algo de lo que andamos escasamente sobrados. Tres hurras y un aplauso por la Dama de Hierro de las Españas.

No debe resultar nada fácil componer listas electorales limpias, teniendo en cuenta que en España hay un ratio de trece imputados por habitante, uno más en Canarias. España es un país de culpables. Unos pocos lo son por corrupción (algo han hecho), otros por ser catalanes (algo habrán hecho), algunos por ser de derechas (algo hicieron) y unos cuantos, indecentes bastardos todos ellos, por atreverse a tener empleo (algo hacen). Por las virtudes de la regla del Y tú más™, se considera legal y aceptable el hecho de señalar los defectos del vecino con el fin de obtener un indulto automático por nuestros propios pecados, posiblemente concedido por el Su Majestad el Rey o, en su defecto, la prensa deportiva. La cosa no es defenderse de las acusaciones, sino dejar bien claro que cuatro trajes y dos bolsos Louis Vuitton no son nada comparados con los siete familiares del alcalde colocados a dedo en cargos públicos, hecho de poca importancia si se compara con los 30 millones de euros robados por Millet, que además de chorizo es catalán, el muy cerdo.


En catalán, chorizo se dice “botifarra”.

Como además vivimos en un mundo globalizado, el Y tú más™, adaptándose con brillantez a los tiempos que corren, internacionaliza referencias. Siempre hay un pez más gordo, pero cuando más se amplíe el ámbito de búsqueda, más gordo será el pez. ¿Qué son un par de mariscadas para toda la plana mayor del partido, a 1000 euros por persona y pagadas con fondos públicos, comparadas con el fraude de 50.000 millones dólares de Madoff? Calderilla. Suelto. Dinerito de la abuela. Ná de ná. Así que, ¿por qué deberíamos perder el tiempo persiguiendo al pequeño delincuente, que sólo se ha hecho construir un par de mansiones en la Costa del Sol a cargo de los fondos de la Seguridad Social, cuando hay gente mucho peor? Un malévolo corredor de bolsa corrupto de NYC con un loft de quince millones en Manhattan vende muchos más periódicos que Don Manolo, alcalde de Ollas de la Frontera y fan confeso de Pajares y Esteso.


  Aunque, para ser justos, cualquiera resulta más glamuroso que la versión alcaldable de José Luís Torrente.

Vale, está fuera de nuestra jurisdicción y no podemos hacerle nada, técnicamente. Pero, ¡y lo que nos ahorramos en gasolina! El sentimiento de indignación es, como no podría ser de otra forma, de TODOS los españoles, y por lo tanto debería salirnos gratis, en leros y en horas de trabajo.

Somos un país de imputados, pero de imputados menores, de los que, según la Señora Presidenta, sólo han hecho un par de tonterías, meras “chiquilladas” como dirían algunos curas a la hora de describir sus inocentes intentos de confraternización con niños del coro. Y si nos quedamos sin culpables, siempre nos quedarán los vascos.


Arriba: vasco cavando y presuntamente socavando los cimientos de la nación española.


En definitiva, somos un país de tontos.

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Prevención del SIDA y terrorismo

Navegando por internet uno encuentra de todo. Desde periódicos online que ofrecen la posibilidad de seguir la guerra en directo, en plan Gran Hermano – Gadafi ha sido nominado y deberá abandonar la casa – hasta webs que venden heces de elefante para que se las envíes a tus enemigos, porque puede que la venganza se sirva fría, pero tibia y blandita mejor que mejor. También encontraremos el material del que están hechas las pesadillas. Pesadillas que nos robarán el alma y destruirán nuestra inocencia, y la verdad – a quién queremos engañar – nos gustaría conservar la poca que nos queda. Que esto sirva de manual de supervivencia, inocentes lectores.

Todo ser humano que haya ido a una escuela o instituto a partir de finales de los 80 habrá visto, colgados en las paredes, carteles de prevención que mostraban, generalmente, una pareja desnuda en blanco y negro con caras inexpresivas y pinta de no estar pasándoselo ni bien, ni mal, sino “pse”. A parte de la típica sensación de malestar generado por todo lo que puede guardar un parecido razonable con una escena de Truffaut, alguien que nunca había oído hablar del SIDA no sentía, al contemplar el cartel, ninguna sensación de peligro o siquiera de riesgo. Sencillamente alguien decía “la vie est une pomme flétrie, dévorée par la lassitude des heures” y la chica del al lado contestaba “vous avez raison Charles…”, y acto seguido la cámara enfocaba un árbol durante 3 horas.

Sospechando que los posters existencialistas no tenían efecto en su público, los publicistas, que son muy listos, optaron por métodos más directos. Y determinaron que, para que un mensaje cale de forma apropiada, es necesario traumatizar de por vida a todo aquel que pose su desprevenida mirada sobre sus carteles, porque el miedo y el terror son métodos de reconocida eficacia en lo que a concientización se refiere. Como encerrar a los enfermos en campos de concentración y exterminio no era una idea viable, las agencias de publicidad responsables de las campañas hicieron lo que venía justo después en la escala de la terriblemente perturbado. ¿La respuesta?

 

 

Escorpiones gigantes. Sexo con escorpiones gigantes.

 

 

Y ciempiés humanos, retorcidas criaturas sacadas de la mente enfermiza de Clive Barker.

Hay que denunciar a esta gente. Por publicidad engañosa. Intentar mantener relaciones sexuales con escorpiones gigantes tiene que ser muchísimo más peligroso que hacerle el amor apasionadamente a un contenedor de jeringuillas usadas – sí, contenedores de jeringuillas usadas, a nosotros no nos miréis, han empezado de los del escorpión. Oh, y también hay un poster en el que una tarántula gigante le hace un cunnilingus a una pobre mujer – y lo de “pobre” lo decimos por decir, la verdad es que pone cara de placer. Pero nos abstendremos de poner la foto, porque el objetivo de todo esto es preservar vuestra inocencia ante campañas de publicidad agresiva, ¿no? Espero sinceramente que funcione. De verdad. De todas formas, ¿qué podría ser peor que el sexo con insectos gigan-

 

 

Oh. Eso.

A parte del hecho de que este cartel parece sugerir que la forma correcta de usar un condón es meter a la chica dentro – y definitivamente no lo es –,  la alegoría aquí utilizada para describir los riesgos del SIDA parece haber sido pensada por un equipo de publicistas atiborrado de metanfetaminas, posiblemente con el audiobook de la Alicia en el País de las Maravillas sonando de fondo. Suponemos que la conversación fue de la siguiente manera:

Tipo#1: Bien, ¿cómo convencemos a nuestros jóvenes de los riesgos que implica el sexo desprotegido?

Tipo#2: ¡Ya lo tengo! La escena de “Bajo el mar”, de La Sirenita de Disney, versionada por David Lynch. Con peces-pene, anguilas-pene y una gran anémona-pene en el centro. Y un condón-submarino.

Tipo#1: Excelente.

También hay la versión dirigida al público masculino – aunque, dado el surrealismo de la cosa, no creo que haya sido muy pertinente de parte de los publicistas entrar en cuestiones de género. Pero dado que La Sirenita es supuestamente menos representativa para dicho público, el segundo cartel está basado en lo que parece ser la versión erótica de 2001: Odisea en el Espacio. O puede que sea la Guerra de las Galaxias. En cualquier caso, en vez de estrellas y planetas, hay pechos flotantes, imaginamos que por aquello de “Vía Láctea”. También hay vaginas flotantes, pero en este caso no tenemos ni idea del porqué. Y francamente, no queremos saberlo.

 


O como diría James Tiberius Kirk: “Cuaderno de bitácora,  fecha estelar 52034.0: WTF ?!.”

 

Conclusión, molestos por el hecho de que la gente non entendiera sus sutiles alusiones al paso del tiempo y al spleen vital que, fatalmente, nos afecta a todos, los publicistas decidieron dejar de lado a Truffaut e inspirarse en otros grandes monumentos del cine, como, por ejemplo, SAW y su dulce, dulce terror. Qué mejor forma de prevenir el SIDA que convencer al público de que el sexo y la lujuria llevan directamente al Segundo Círculo del Infierno?

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El Sistema Político en Harry Potter (4)

Harry Potter y la falocracia igualitaria (no publicado)

El tema del sexo se pasa bastante por alto. Y, cuando lo piensas más detenidamente, es muy posible que los niños magos se crean a través de la alquimia, los ingredientes justos y algún hechizo, como los pitufos. Pero la auténtica razón es otra : se supone que Harry Potter, en el último año de Hogwarts, solo tiene diecisiete años, mientras que su novia tiene unos quince, y ningún productor quería escenas de sexo entre menores en una película para niños.

Y sin embargo, es perfectamente posible analizar el mundo de los magos en clave sexual y freudiana (Freud todo lo puede), y ello nos hace darnos cuenta que, por muy igualitaria que parezca, la sociedad es totalmente falócrata. Empecemos por el principio.

El poder de los magos se deriva, esencialmente, de un objeto: la varita mágica. Es un elemento de suma importancia, hasta el punto de que no suelen ser intercambiables. Cada uno tiene la suya, y no funciona con la misma eficacia si cambia de manos. Es más, el algunos casos puede resultar peligroso. La varita mágica se considera pues una extensión del propio cuerpo, un órgano más, del cual se deriva toda la fuerza del portador. En los libros, un mago resulta vencido cuando pierde su varita, siéndole arrancada de las manos por su adversario. “Expeliarmus” es el conjuro castrador por excelencia, el equivalente Harry Potter de una patada en las partes.  Si la varita no es un símbolo fálico, que baje Dios y lo vea.

Un mago sin varita no sirve básicamente para nada, es un ser impotente. Ronald Weasley rompe la suya varias veces durante las películas, lo que le impide ejecutar hasta los conjuros más sencillos. Un mago incapaz de ejercitar correctamente la magia es un ser mermado, psicológica y físicamente incapacitado para ejercer cualquier forma de poder, así como de seducción sobre el otro sexo. Es la razón por la cual Ron es un enclenque inútil en una relación asimétrica en la que Hermione lleva claramente el pantalón, por decirlo de alguna manera.

El universo de Harry Potter está lleno de símbolos fálicos. La varita es sólo el más evidente de ellos, pero hay muchísimos más. Como por ejemplo la escoba: Harry Potter describe el vuelo con la escoba como su momento feliz. Su momento feliz, es un palo entre las piernas agarrado con las dos manos, una clara metàfora de la masturbación. También está la espada de Gryffindor, único objeto capaz de destruir las Horocruces. ¿Único objeto? ¡No! Hay otro, concretamente el colmillo de un basilisco, alargado, puntiagudo y portador del poder de la mascota del bueno de Salazar Slytherin.

La mascota de Slytherin es un basilisco. La de Voldemort una serpiente: hay una constante. En algunos países, “serpiente” también significa “pene” (concretamente, en Brasil, probablemente en otras partes, quién sabe). La obsesión de la Casa de Slytherin con estos animales no se debe a su naturaleza malvada, a diferencia de lo que sugiere una interpretación judeocristiana del libro. Se debe a que Slytherin es, tal y como hemos dicho con anterioridad, la Casa de los poderosos. Y como sería redundante que el símbolo de una Casa demagos fuera un varita, se conformaron con la serpiente. Incluso dejaron a un reptil gigante deambulando por Hogwarts. Hogwarts es una escuela de magos que todavía no saben usar su magia: pre-púberes y vírgenes. El basilisco es el falo de Salazar Slytherin, cuya finalidad es violar el castillo virgen en un acto de violencia sexual sin precedentes, que es una forma de expresión de su poder.

Sin embargo, a diferencia del fundador de Slytherin, Voldemort es un castrado. Dejando de lado que inicialmente es incapaz de usar una varita (porque, ya sabéis, no tiene cuerpo), en su forma final no dispone de nariz. ¿Y qué? me diréis. Pues bien, antes de la popularización del beso griego (esto es, el beso de toda la vida), la gente se daba el beso egipcio, frotándose la nariz. Antropológicamente hablando, la nariz es parte de los atributos sexuales del ser humano, y una de las partes del cuerpo con la solemos estar más descontentos y más acomplejados. Tocarle la nariz a un desconocido puede resultar tan invasivo como meterle la mano en la entrepierna. Nos jode mucho (y a los perros también). Y Voldemort no tiene. En el fondo, su búsqueda del poder es obsesiva porque está motivada por una sed de poder desmesurada a raíz de su castración.

Por último, cabe resaltar que ninguno de los personajes claves o poderosos del libro es mujer. Hermione, como ya decíamos, lleva el pantalón. La única profesora de notable influencia, McGonagall, siempre va ataviada con un inmenso sombrero de punta en la cabeza, que no es sino su falo, su símbolo de poder, lo que la convierte en un hombre. Todos los demás personajes centrales son hombres. Hay una razón para ello. Toda la historia de Harry Potter no es sino una desesperada búsqueda de la figura paterna por parte del protagonista. Desesperada porque nunca llega a encontrarla: Remus Lupin resulta ser un hombre lobo, lo que le convierte en un potencial rival sexual para hacerse con el liderazgo de la manada, más que en un padre. Luego está Sírius, pero muere prematuramente en un duelo de penes…perdón, de varitas, con Bellatrix Lestrange. Dumbledore se aparece constantemente, pero nunca está realmente ahí. Harry se debate constantemente entre la necesidad de sentirse cercano a él y la necesidad imperiosa de matarle (metafóricamente). La ausencia del padre implica que Harry es incapaz de identificarse con una figura paterna determinada y sufre, por ello, de un miedo inmenso a la castración, que es lo que motiva su búsqueda y la intriga de los siete libros. Pues nada, ya lo sabeís. Harry también es un personaje castrado por la ausencia del padre, pero, a diferencia de Voldemort, no centra su búsqueda en superar su castración a través de la acumulación de poder, sino que pretende encontrar al vehículo de su significante fálico.

Así que no, en el mundo de los magos no hay igualdad de género, es una falocracia igualitaria: todo el mundo puede ostentar poder, pero sólo porque todos tienen varita. Falocracia igualitaria, pero también autoritaria (y por lo tanto, totalitaria). Recordad: ¿Quién decide entre que Casas se reparten los niños? Un sombrero-pene.

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Carta abierta a la Real Academia de Historia

Don Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillon
Presidente de la Real Academia de Historia
C/ León, 21
28014 Madrid (España, of course)

Estimado Don Gonzalo,

Le escribimos tras adquirir, muy a nuestro pesar, su nueva Enciclopedia Biográfica, que publica la Real Academia de Historia, en parte gracias al dinerito público de nosotros, el pueblo.

Hemos podido comprobar que se han filtrado, en la versión final diversos errores, interpretaciones subjetivas o falsedades históricas. Ciertas entradas no se adaptan en absoluto con el tono general de la obra, y requieren correcciones. El propósito de esta carta es, precisamente, señalarle dichos deslices con la esperanza de que puedan enmendarse en ediciones posteriores.

Proponemos pues las siguientes modificaciones en las entradas de su enciclopedia:

Adolf Hitler: “…un líder visionario, liberal y, por lo general, muy amado por los alemanes, que tuvo que abandonar el poder por las maniobras políticas de sus rivales. Estos usaron la elevadísima factura del gas de las administraciones públicas como catalizador popular para acusarle de dilapidar el superávit presupuestario del Tercer Reich en ayudas y cooperación internacional.”


Arriba: cooperantes cooperando. No confundir con colaboradores colaborando.

Augusto Pinochet: “Llegado para salvar a su país, Chile – antiguamente parte del Imperio de las Españas – del desorden y caos que siguió la ascensión del socialismo al poder, Augusto Pinochet restableció la paz social y la justicia mediante una extensa política de reconciliación de las élites con el pueblo llano, que consistió esencialmente en dar entradas gratis a los descontentos para los estadios de fútbol, en los que se organizaron partidos de pachanga entre los civiles y las fuerzas de seguridad, deseosas de mostrar su rostro más humano.”

Jorge Rafael Videla: “…en Argentina, Videla hizo lo mismo, pero para demostrar que Argentina tenía más y mejores recursos que los chilenos, ofreció a los descontentos cursillos gratis de paracaidismo oceánico.


“Acordáte de abrir el paracaídas boludo” – *risas*

Para gran desgracia del pueblo argentino, tuvo que abandonar la presidencia alegando problemas de corazón. Los médicos le aconsejaron la brisa marina de las Malvinas. Pero resultó que todos los hoteles estaban completos por la llegada de turistas de la pérfida Albión y tuvo que conformarse con un balneario en Mar del Plata.”

Joseph Stalin: …bueno, éste no, que es rojo.

Ayatollah Khomeini: …éste tampoco, que es moro. E infiel. Y barbudo turbantiforme. Y qué demonios, rojo también, por si faltaba.

Philippe Pétain: “A pesar de ser francés, el mariscal Pétain supo preservar la imagen de su país tras los polémicos eventos de junio 1940. Mostrando gran liderazgo, inició una nueva era de relaciones amistosas con Alemania, inventando los primeros convenios de intercambio de estudiantes. Los jóvenes franceses iban a estudiar ingeniería en las fábricas del Reich o de colonias de acampada en Mauthausen, mientras que los alemanes venían a Francia a hacer el servicio militar, creando las bases de lo que, años después, se convertiría en el primer programa Erasmus.”


Las fiestas del jueves por la noche también solían írseles un poco de las manos.

Slobodan Milosevic: “Al igual que las Españas, las Yugoslavias tuvieron que hacer frente al insidioso peligro de la balkanizacón nacional. Temiendo por el destino de los yugoslavos de bien, Milosevic organizó imediatamente la ayuda, sacándoles de las zonas separatistas, conocidas por su suciedad, corrupción y falta de medios, y trasladándoles a lugares más seguros. Algunos historiadores advenedizos hablan de limpieza étnica, pero no es cierto, porqué lo decimos nosotros. En algunos casos, como por ejemplo Sarajevo, los separatistas impidieron su marcha y nadie pudo salir de la ciudad, por lo que Milosevic tuvo que liberarlos mediante una brillante demostración táctica. En poco tiempo, había enterrado todos los problemas.”


Arriba: Individuos poco patriotas desenterrando viejos problemas sin razón alguna.

Esperamos sinceramente que nuestras aportaciones le resulten de gran ayuda. Aprovechamos este correo para felicitarle por su trabajo, que sólo le ha llevado 11 años. Aunque, en nuestra humilde opinión, eso le daba tiempo de sobra para revisarlo todo entrada por entrada, hacer una lectura crítica y evitarnos así tan molesto procedimiento.  Estas cosas con Franco no pasaban. Mucha salud para usted y su familia.

Muy atentamente,

César Borgia

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Con medias y a lo loco

En el fondo, a todos nos cuesta imaginarnos a la clase política haciendo las cosas del día a día. Nadie logra esbozar con claridad la imagen de Rita Barberá comprándose y probándose un bañador de rebajas en el Carrefour, en parte porque nadie desea perder la cordura, pero sobre todo porque tenemos tendencia a asumir, de forma errónea, que la alcaldesa de Valencia no va a la playa a pasárselo bien con sus hijos…cuyo acto de concepción será, a partir de ahora, otra imagen con la que tendréis que vivir, lo sentimos mucho. El poder de la sugestión es ciertamente terrible, os prometemos que no lo volveremos a hacer.


Ups.

Imágenes violarecuerdos a parte, lo cierto es que la mayoría de nobles representantes del pueblo llano y otros protectores del interés público son gente bastante común. Van a comprar el pan, acompañan a sus hijos a la escuela y desaparecen por la noche para reaparecer al día siguiente apestando a alcohol, perfume barato y sudor con una buena excusa para la parienta. Si les cortas, sangran. Si les pegas, lloran. Si les montas un campamento de indignados en la plaza de la villa, te dicen que busques trabajo. Si son del PP, te dicen que eres un izquierdista vago y sucio. Si son del PSOE, te dicen que, si fueran más jóvenes, se unirían a ti encantados. Y luego reniegan de ti. Vamos, que se comportan cualquier ciudadano de bien, sólo que en vez de chándal del Decathlon, se ponen un traje, excepto Camps, que se pone cuatro porque va sobrado de guardarropa.

Y claro, eso significa que también tienen los mismos defectos, fobias y problemas de la gente normal. A Manuel Chaves, por ejemplo, los familiares no le dejan tranquilo y no paran de pedirle dinerito para remodelar el salón antes de las Fiestas (por salón entendemos “cuentas de la empresa” y por Fiestas “antes de que le hagan una auditoría”). A Mariano Rajoy le dan miedo los helicópteros. Tomás Gómez tiene que obedecer a las consignas de sus superiores a sabiendas de que será un desastre.


O eso, o tiene a Tinky Winky de director de campaña.

El último en desvelarle al mundo los detalles más terrenales de su humanidad ha sido Rodríguez Ibarra,  hidalgo de los lanza en astillero y Señor de los Anillos extremeño. Y se lo agradecemos mucho. De hecho será lo único que le agradezcamos a Ibarra en esta perra, perra vida. Si va de cacique por la vida, al menos tenga la decencia de hacerlo a lo Cánovas del Castillo con bipartidismo ficticio. A eso se le llama tener estilo, señor Ibarra.

En fin. Extremadura (o, según cuentan las escrituras, Mordor) como es bien sabido, destaca principalmente en el sector de manufacturación de funcionarios-mueble, que te tienes que montar tú mismo y que te compras en Ikea por deseo de acumulación consumista más que por auténtica necesidad (lo llaman Statsförvaltning). De ahí vienen las enormes riquezas de dicha comunidad autónoma que, al igual que sus famosas manadas de unicornios socialistas, son de sobra conocidas por los demás ciudadanos del Estado. Teniendo en cuenta tamaña abundancia, Extremadura aceptó sufragar los costes de despacho del señor Ibarra a cambio de que este dejara de chupar teta. Se comprometió a pagarle todos los costes, cualesquiera que fueran. Todos, absolutamente todos. Incluyendo lencería. O según la acepción nº6 de esa misma palabra en el Diccionario de la RAE, “n.f. ropa interior femenina”.


“Y ahora señorías, tras aprobar los presupuestos, el protocolo manda bailar el aserejé. Todos en pie.”

Pues sí, Ibarra se ha gastado unos 600 euros del erario público en sostenes, braguitas, jarreteras, medias de encaje y suponemos que ingentes cantidades de panties, porque, ante todo, un macho español tiene que ir a lo práctico.

600 euros puede parecer una cantidad irrisoria comparados con los 2 millones que se ha gastado en su despacho. Ahora bien, por desgracia, no somos expertos en el tema. Nos gustaría serlo, pues apreciamos el conocimiento en general, el tacto sedoso de dichas prendas en particular y porque pensamos que hablarle a una desconocida en un bar de su ropa interior, demostrando cierta autoridad en la materia, es una gran forma de ligar. Infelizmente, no nos atrevemos a cruzar el portal de la tienda Women’s Secret de la esquina. Tenemos miedo de ser rechazados por la sociedad y a ser apedreados por las manadas de chonis heteronormativas que patrullan habitualmente las afueras de esos locales. Probablemente por eso no podemos entender que alguien se gaste 600 euros en ropa interior femenina para su despacho. Puede que en Mérida hagan las cosas de forma alternativa y, de ser el caso, saludamos su iniciativa, pero por lo general uno asume que no puede ir a la oficina en tanga de leopardo, por muy casuals que sean los Fridays. Así pues, ¿para qué tanta braga? ¿Para su mujer? ¿Para su becaria? ¿Como medida decorativa? ¿Para él mismo? ¿Podría ser Rodríguez Ibarra la versión castiza de Sembei Norimaki? Queremos pensar que sí.


De nuevo, perdón. Y dulces sueños.

En el Armario de César Borgia, sin embargo, respetamos el travestismo como una opción muy aceptable en la vida de cualquier ser humano. Desde aquí queremos felicitar a Ibarra por su anticonformismo y su firme voluntad de no dejarse influenciar por el pensamiento mainstream en lo que a moda y parafilias se refiere. Uno tiene el derecho de ser tan horteramente depravado como le plazca. Es la base del liberalismo. O puede que no, se lo preguntaremos a Stuart Mill en la wija del sábado.

En todo caso, queríamos dejar claro que Ibarra no es ningún dinosaurio. Es un individuo que ya tiene una edad, que persigue a las jovencitas por la calle y que se compra ropa interior para sentirse joven y/o excitarse sexualmente cuando fallan las píldoras azules. En definitiva, una personita triste, poco original y ligeramente senil. Un ser humano de los de toda la vida.

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Del cariño a los políticos

Según el presidente de la Comunidad Valenciana, Zapatero es mala persona porque, y cito, “su abuelo no le dio cariño”. Pero claro, el abuelo de ZP fue fusilado en 1936, por lo que nadie se lo imagina dándole cariño al nene de las cejas (excepto los góticos), a quien, de todas formas, nunca conoció. Antena 3 ha saltado sobre la historia y ha prometido un especial del “Diario de Patricia” presentado por George Romero para soliviantar las carencias afectivas del presidente del gobierno. ¿Desafortunado por parte de Antena 3? Seguramente, pero ya no viene de aquí. ¿Comentario desafortunado de Camps? No, desafortunado es que el Barça pierda la liga. Lo de Camps es otra cosa. Porque va el hombre y suelta tamaña bestialidad en el mismísimo pueblo del abuelo de ZetaPetas, dejando a todos los presentes con la mandíbula colgando. Se rumorea que Francisco Camps tiene los genitales tan grandes que los ha mandado recalificar con la intención de hacerse construir un bloque de pisos en la entrepierna.


También se rumorea que es un genio del Mal y un Mortífago al servicio de Lord Voldemort, pero eso ya es pura especulación.

Acto seguido, presuntamente ejecutando un gesto de burla de esos del parvulario (en valenciano sería algo así como “elis elis putxinelis”), aseguró que SU abuelo sí que le daba cariño y que esa era la razón por la cual él es un líder amado por el pueblo valenciano, mientras que zETAp sólo es presidente del gobierno y todo el mundo le odia. También recalcó que Zetapé no tiene amigos, aseguró que se pasa las sesiones parlamentarias rascando el estucado de las paredes del Congreso y acabó diciendo que su esposa tiene un rollo con Aznar, que es dos veces más hombre que él, cuando este no está ocupado dejando preñadas a las ministras de otros países con su perturbadoramente ambigua melena.


Arriba: política española.

Sin embargo, tenemos que objetar. No tanto por el hecho que el abuelito de ZParo naciera del lado equivocado del frente bélico e ideológico, sino más bien por eso de que es bueno ser un líder amado. Cuando se dice que puestos a escoger entre ser temido y ser amado mejor optar por lo primero, no es por casualidad. Es necesario entender que el ciudadano medio no es muy diferente de un pandillero de los bandidos de la carretera de Mad Max. Sólo respeta la autoridad impuesta a base de fuerza y miedo a través de una estructura de gobierno tribal que le tiene más aprecio a tu pericia haciendo caballitos con la moto que a tu condición de ser pensante.

La mayoría obedecemos a las leyes del Estado a regañadientes, no porque estemos íntimamente convencidos de su utilidad en pos de la construcción de una sociedad justa, sino porque tememos ser represaliados por el Estado en caso de incumplimiento. Las autoridades no tardaron en entender que si querían resultados positivos de cara a fomentar la convivencia, las clases de Educación para la Ciudadanía no serían suficientes (algo que NADIE se esperaba). Por ejemplo, la última campaña del Ayuntamiento de Barcelona para animar a que la gente pague su billete de metro prometía más cámaras de seguridad, más controles, más patrullas y una plétora de diversos carteles que sugerían a la gente que, por su propio interés, debería pagar. Y cuando decimos “sugerían” no nos referimos a que buscaban enaltecer el espíritu cívico del ciudadano de a pie. Más bien “sugerían” como la Mafia te sugiere que cederle tus terrenos por una fracción del precio original es una buena idea que deberías considerar.


“Pero de buen rollo, ¿eh? También le sugiero que no se ría de mi voz rasposa.”

Básicamente, dejaban a entender que o pagabas o el Estado vendría a verte a tu casa, te daría dos besos, te diría “Sé que fuiste tú Fredo. Me rompes el corazón. ¡De verdad que me lo rompes!” y acto seguido tendrías un accidente al ir a pescar, siendo accidentalmente ejecutado por el balsero, quien accidentalmente llevaba con él una arma semiautomática, que se dispararía accidentalmente cuando apuntaba accidentalmente a tu cabeza.

Aunque también puedes pagar los 200 euros de multa, tú decides.

Eso es algo que ZetaPenco ha entendido muy bien. En el fondo, estamos convencidos de que eso de hacerse el bobo y el incompetente crónico es puro teatro. Todo es un elaborado plan para que el público se cague del miedo y obedezca. En cuanto a Camps, no sabemos. Él está por encima de la política.

NDR: En este artículo se han usado varios apodos para José Luís Rodríguez Zapatero, mucho más cortitos y mucho más divertidos que su nombre completo.

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El Ideólogo de Derechas

El pecado original de todo profesor de universidad es  declarar ante todo un grupo de adolescentes, intelectualmente mermados por incontables ediciones de Gran Hermano y Aquí Hay Tomate, que no hay ideas estúpidas y que no deberían poner reparos en dar su opinión sobre un tema. Los adolescentes obedecen a los mismos mecanismos sociales que una manada de hienas y se ven atraídos de forma automática hacia el líder, que no suele ser el más brillante, culto o esforzado, sino el más “desacomplejado”, es decir el que mejor consigue emitir un juicio sin hacer uso de su razón. Vamos, el que grita más fuerte y tiene las ideas más simples, ideas que no requieran ningún tipo de actividad encefálica, más allá de algunas funciones cognitivas básicas: funcionan por pequeños impulsos y reacciones automatizadas a estímulos externos, lo que les convierte, científicamente hablando, en zombies.

El estudiante ideólogo de derechas, generalmente un pijo de mierda, con su dominio elemental de la oratoria DIY, su ropa adaptada al discurso y su arrebatadora sonrisa Colgate, se eleva pues como candidato ideal para capitanear su pequeño gran grupo de endebles marionetas no-pensantes hacia un supuesto futuro mejor, porque piensa que está capacitado para ello. Todo porque algún genio dijo eso de “no hay preguntas estúpidas ni ideas tontas”. Es como cuando Pierre de Coubertin dijo aquello de “lo importante no es ganar, sino participar”, expresión empleada hoy en día para dar ánimos a aquellos niños gorditos, asmáticos o condenados al trágico confort de una silla de ruedas que son elegidos en último lugar a la hora de formar equipo en el recreo. Es algo que dices para no herir los sentimientos de nadie, pero eres perfectamente consciente de que estás protegiendo al débil e interfiriendo en el proceso de selección natural. Y de paso, jodiendo los designios del Señor y su diseño inteligente.


Y si algo nos ha enseñado Indiana Jones es que no conviene joder al Señor.

El estudiante ideólogo tiene el don de la sinceridad: dice lo que piensa. Pero aun así no nos cae bien. Posiblemente porque por muy sincero que seas, una gilipollez seguirá siendo una gilipollez. Hitler nunca escondió que les judíos le daban mal rollito y eso no le convierte en buena persona (a menos que pienses que American History X va de un traidor a la causa aria que acaba recibiendo su merecido). Al ideólogo lo pasa algo similar: tiene unas ideas abyectas y no le molesta en absoluto reconocerlo porque, como dice a menudo, “no tengo complejos de ningún tipo”, que podemos traducir vagamente por “Descartes era un imbécil, su Método una estupidez…y la ¿Razón? La Razón es un excelente periódico.” Por supuesto, es incapaz de razonar sus posiciones ideológicas porque eso, en su caso, suele ser hereditario. Y porque el motivo por el cual está contigo, estudiando políticas, es que en algún momento le echaron de ESADE o del IQS por comerse los mocos con extremo entusiasmo y porque sus mocos sabían a cocaína. Dado que no tenía nota para entrar en ADE por la pública, ahí lo tienes, haciendo discursos clasistas y sexistas sin fundamento teórico alguno y ampliamente basados en lo que dice su padre, que es empresario/médico/abogado y sabe mucho de política.


Casi tanto como Antonio Jiménez sabe de periodismo.

Por desgracia, existen ideas estúpidas – son una condición de la existencia de las buenas ideas, mucho más escasas. De hecho, hay grupos de prensa, autores, “académicos” y radiofonistas totalmente dedicados a producir memeces con el fin de cubrir la infinita demanda en conceptos sencillos que opten por la clásica dicotomía blanco/negro o por la polémica barata. La gente ha asimilado de tal forma que ir en contra del pensamiento imperante es de intelectuales y vanguardistas, que cualquier gilipollez resulta válida, aunque vaya en contra del sentido común. Ser considerado un intelectual es un excelente remedio contra el cortafuegos de la lógica y, mientras no hagas demasiadas faltas de ortografía y escribas más o menos bien, tu público beberá tus palabras y te tomará en serio. Por ejemplo, decir que el Tercer Reich era de izquierdas porque en nacional-socialista hay la palabra “socialista”, y a partir de aquí deducir que el partido socialista catalán, al ser “nacionalista” y “socialista”, es un partido nazi, se considera una muestra de ingenio y profundidad. Al decir eso, el ideólogo de derechas queda como un rebelde y los rebeldes atraen. A James Dean le bastó con matarse al volante a los 24 años para convertirse en un icono popular y eso que, aunque el comité de trasplantes de órganos de California estuvo encantado, acabar con el volante hundido en la caja torácica no tiene nada de rebelde, sino que roza más bien lo trágicamente cómico. Decir salvajadas que no te crees ni tú es como estampar tu coche a 200 km/h contra un muro de acero: la gente no lo entenderá, pero por alguna razón les parecerá una idea genial y harán de ti un símbolo de la resistencia contra [inserte institución, concepto o persona objetivo].


“¡QUE OS JODAN, LEYES DE LA FISICA!”

El ideólogo consigue que la gente piense “olé tus huevos, debes tener argumentos de hierro para decir esas cosas, me asombra tu inteligencia”, de ahí la popularidad de esa clase de personaje. Como es obvio que no puedo competir con las acrobacias mentales de esta gente, lo dejaremos aquí. Tarados.

Dice ser: alguien que se preocupa por lo que de verdad importa, como la victoria española en el Mundial de Fútbol, y no por una tontería de referéndum independentista.

Desea secretamente: que le publiquen sus artículos en algún periódico serio, como la Gaceta.

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