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Ni El País ni El Mundo, la verdad en boca de los niños

Os presento a Lucía.

Lucía es una niña adorable, de ojos traviesos y sonrisa imperfecta en espera de ortodoncia. Hasta ahí nada que resaltar. El programa de la Sexta le pregunta que quiere ser de mayor, a lo que Lucía da una respuesta predecible.

Lucía quiere ser veterinaria, porque todavía no sabe que eso consiste principalmente en introducir el brazo hasta el codo en el recto de un animal, extraer contenidos y proceder a su minucioso examen. Y luego explicar a tus amigos que el quid de tu jornada laboral reside esencialmente en manipular excrementos, castrar perros y anunciar a la pequeña Susie que Pastel, su conejito blanco, no sobrevivió al camión de cemento que le pasó por encima.


“Pastel era un nombre…uh,… adecuado.”

Hasta aquí nada raro. Si quisiera ser gestora de bases de datos cabría preocuparse, pero veterinaria parece un carrera bastante inocua (de nuevo, si no tenemos en cuenta toda la caca).

Segundo, Lucía quiere “destruir el colegio con una bomba de destrucción”, y eso es posiblemente la forma de terrorismo más adorable de la que tengamos constancia. Desde luego, funciona mucho mejor de cara al público que aparecer por la tele luciendo como el engendro bastardo del abuelo Patxi y un miembro del Klan.


Marketing, maldita sea ETA, ¡MARKETING!

La mayoría de niños detestan la escuela, no vamos a entrar en el debate. Sencillamente es así. Ayudaría que las escuelas no tuvieran barrotes, pero mientras sigan pareciendo penitenciaros para gente pequeña, seguirán siendo odiados símbolos de opresión adulta. Todos los niños sueñan con escaparse de la escuela, con vengarse de sus profesores escribiendo insultos en los pupitres, con falsificar las notas o con liderar una revuelta desde dentro. Paso a paso, mediante pequeñas acciones, hasta una liberación final que, tristemente, solo llegará a aquellos que se plieguen a la dictadura del sistema y acepten jugar según sus reglas.

A poder ser, cantando, bailando y observando estrictas cuotas de representación racial.

Pero Lucía sabe que son débiles, porque la guerra no entiende de moderaciones y porque una liberación que te regalan tus opresores sabe a derrota. Lucía sabe que eso no bastará y que es necesario pensar fuera de la caja. Es consciente, a la gran diferencia del resto de los de su casta, que la lucha no violenta contra la opresión es de moñas. Y Lucía no es moña, es mona. Lucía sabe que los símbolos en los que nadie cree solo duran hasta que alguien los vuela por los aires. Lucía sabe que la mejor forma de pensar fuera de la caja, es destruyendo la caja.


Las cajas de cartón alegóricas son para que los indigentes ideológicos se refugien en ellas.

Básicamente, a sus 6 años, Lucía entiende que para plantear un nuevo paradigma es necesario invalidar el paradigma anterior. Si Lucía fuese presidenta del gobierno, dejaría caer las cajas de ahorros, un par de bancos, se cargaría el mercado inmobiliario y empezaría de cero con un nuevo modelo productivo. Y luego destruiría su escuela con una bomba de destrucción, porque es importante cumplir con las promesas electorales. Por desgracia, no nos gobierna una niña de 6 años que lidera revoluciones, sino un grupo de cincuentones inflexibles que planea reformas.

Y qué cojones, a veces hasta las lleva a cabo.

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Spanish Psycho

El liberalismo español pertenece al mismo club que la inteligencia militar, la evolución teísta y la tragicomedia, a saber, es un concepto que denota ciertas ganas de ser y no ser. En algunos casos, esto ocurre de forma completamente asumida, razón por la cual Shakespeare mola y la salsa agridulce es deliciosa. En otros casos, la gente se refiere a tales comportamientos como “incapacidad para asumirse a uno mismo”, “obedecer a la dictadura de las apariencias” o, simplemente, “adolescencia”. El liberalismo español pertenece a esta segunda categoría. Estamos hablando de la corriente de pensamiento que, según algunos iluminados, tiene que sacar al país del abismo, cosa que pretenden hacer mediante ingentes dosis de auto-odio y negación de la realidad. Aparentemente.

El problema del liberalismo en España viene de nacimiento. En los albores del siglo 19, iba Francia medio borracha por la calle, quemando casas y dándole a Goya razones para pintar cuadros. Ocurrió lo que debía ocurrir, y Francia procedió a violar a España, que pasaba por ahí. España, ataviada con un vestido de trapo y una mantilla de lana, le había mostrado un tobillo desnudo y, estando a principios del 19, eso era claramente provocación de su parte. En fin, que al final resultó que Francia había dejado montones de víctimas y amantes engañadas por toda Europa. Estas acabaron uniéndose y dándole una paliza, con lo que Francia tuvo que huir con el Naboleón entre las piernas, abandonando a su suerte a la pobre Nación Española y a su indeseado hijo bastardo, el liberalismo español. Acusada de acostarse con el enemigo, a la madre la llamaron puta afrancesada. Muy amargada, acabó por echarle toda la culpa al pobre niño y darse a la bebida. Sin embargo, a pesar de los insultos, palizas e humillaciones, seguía siendo su hijo y en cierto modo le quería. Era uno de esos amores que sólo la madre de Norman Bates sería capaz de entender, pero en fin, allí estaba.


Y eso convierte al liberalismo español en Norman Bates. Pero en menos guapo.

Por otra parte, cuando tu mejor referente es un asesino en serie enamorado del cadáver de su madre es que seguramente no estés en plena posesión de tus capacidades mentales. Eso explicaría muchas cosas, entre las cuales las crisis de esquizofrenia que padecen ciertos liberales notorios. Como por ejemplo Federico Jiménez Losantos o Pérez-Reverte, tan jacobinos, tan poco amigos de los particularismos culturales, tan deseosos de ser Francia y sin embargo tan afines a poner a parir a todo lo francés. Posiblemente también tengan miedo a la castración y estén intentando matar al padre, pero ese es otro tema. Y luego está Pío Moa.


Es curioso ver cómo los libros del fondo neutralizan los aires de voyeur y acosador.

Pío Moa es el hombre que escribió “Historia de Franco para los anti-franquistas”, un libro precioso que, por ironías de la vida, solo compraron los franquistas. En el libro, aborda la maravillosa realidad del franquismo durante lo que él mismo llama los Años de Hierro. “¿Pero, si se llaman Años de Hierro, cómo iban a ser maravillosos?”, os preguntaréis. Bueno, el hombre es negacionista (aunque suponemos que, desde su perspectiva, los negacionistas somos nosotros), lo que significa que padece síndrome de la avestruz y está incapacitado para ver sus propias contradicciones y enfrentarse a sus problemas. Algo que resulta obvio cuando uno se interesa por su actitud hacia ETA, por decir algo. Pío Moa es de la opinión que a los terroristas debería aplicárseles la pena de muerte y que la reinserción, además de imposible, una equivocación. Duras palabras, cierto, pero lo curioso no es eso. Lo curioso, o realmente inexplicable, es que el propio Moa es un antiguo terrorista de los GRAPO, reinsertado tras ser acusado de asesinar a un policía a golpes de martillo (al final, se le declaró inocente por falta de pruebas). Entonces, ¿porqué él no y ETA sí? Bueno, nuestra hipótesis es que ETA mata por la espalda y a distancia, algo despreciable en sí. Moa, en cambio, tuvo la decencia de ir al encuentro de la víctima. Con un martillo.


Un arma de caballeros dónde las haya.

La razón por la cual nos hemos interesado por el caso de Pío Moa es porque pensamos que es el mejor ejemplo (clínico) de porque el liberalismo español está condenado al fracaso. A fuerza de negar la realidad y de no reconocer sus traumas, ha desarrollado un trastorno de identidad disociativo, igualito que Norman Bates. Adora a su madre, la nación española, de la todavía conserva el cuerpo momificado como forma de suprimir el sentimiento de culpa nacido del hecho de haber provocado su desgracia y muerte. La doble personalidad en cuestión, la nación española, la madre, desea la muerte de todo aquel que, a veces por su mera presencia, amenace la ilusión de su existencia. Por esa razón, de vez en cuando el liberalismo español, que es macho por consenso, se pone la ropa de su madre, su peluca y sale a la calle a asesinar naciones periféricas. Posiblemente sea la razón por la cual la mitad de los españoles evita ducharse a diario, por si las moscas. Es como si Alfred Hitchcock se hubiera inspirado de las Cortes de Cádiz. Y eso es simplemente fantástico… ¿o deberíamos decir psicotitástico? (Ed: ya que preguntáis, no, no deberíais).

Conclusión: la nación española está muerta, el liberalismo español es un psicópata travesti y en Catalunya…


Recortes. En Catalunya recortes.

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ETA cierra por la crisis y la AVT insiste en un rescate del gobierno

ETA se acabó, ha cerrado el negocio de forma definitiva. Algunos dicen que es porque Bildu tiene representación política y ha entendido que se pueden conseguir cosas sin necesidad de ponerse bravo con la vecina. Otros afirman que ha sido gracias a la labor de los cuerpos de seguridad del Estado, quienes, a pesar de todo, se han mostrado más que preocupados ante el futuro de su noble profesión. Y es que, entre que ETA ya no está y que no les dejan cargar contra los indignados, se están quedando sin candidatos a recibir porra, y eso les deprime. Sin embargo, la auténtica razón de la renuncia de ETA es mucho menos elevada. En declaraciones al Armario de César Borgia, uno de los economistas de la banda admitió que todo fue por una sucia cuestión de dineros. “Subió el Euríbor y ya no podíamos pagar la hipoteca de los pisos francos y los zulos… y bueno, ya ves tú qué cutrez de movimiento de liberación si nos viéramos obligados a organizar la lucha armada desde un Starbucks.”


“Aunque confieso que la idea de frapuccinos-bomba era deliciosamente malvada.”

“Así que nada” continuó, “nos reunimos para hablarlo con Hoztaizka, Argoitz y Bitxito, y decidimos que teníamos cambiar de modelo empresarial para encontrar salida en el nuevo marco económico.” Dicho y hecho, de sucios y odiados gudaris pasarán a ser sucios y odiados políticos separatistas, a los que el público español respeta un poquito más que los primeros (aunque sin pasarse, que siguen siendo el némesis de la Nasión).

Toda España duerme tranquila, porque ya podemos ir a hacer las compras sin que nos explote el carrito. ¿Toda? ¡No! Algunos patriotas recalcitrantes e inmaduros que todavía se niegan a aceptar que ETA no existe y que son los padres. Los muy pillos eran conscientes de que, en cuanto se les acabasen los etarras se les habría acabado el chollo y los regalos a su carrera política. En el fondo, Aznar ya lo sabía, pero no quería quitarle la ilusión a Mayor Oreja, un niño grande para quien llega la Navidad cada vez que en los informativos hablan de los vascos y sus cosas. Especialmente cuando se produce algún atentado grave de esos.


Como por ejemplo el último disco de Alex Ubago.

Luego están las víctimas y los familiares de las víctimas. Bueno, más que las víctimas están las asociaciones de víctimas. Bueno, no todas, sólo las que son muy amigas del PP. Es un tema difícil de tratar desde el humor y la ironía porque, bueno, son víctimas del terrorismo. Le hacen a uno sentirse sucio y culpable por haber tenido la osadía de sobrevivir todos estos años sin tener la deferencia de perder a un amigo, familiar o extremidad útil. Las asociaciones de víctimas son como los discapacitados, los ciegos o los sordomudos: por alguna razón, cuando entran en una habitación llena de gente, todo el mundo baja la voz y contiene unas irrefrenables ganas de ponerse a aplaudir. Asumimos que son tan puros e inocentes como un bebé foca recién salido del vientre de su madre, que por alguna razón contenía una mezcla de leche y miel en vez de líquido amniótico. Cada línea de este artículo nos ha costado sangre, sudor y lágrimas de dolor, porque es práctica y físicamente imposible criticarlos.


“¿Oísteis lo que dijo la AVT el otro d…– ¡OH, QUÉ RICURA!”

La razón por la cual asumimos tal cosa sin razón aparente es que, si indagáramos un poco y descubriéramos que entre las víctimas hay maltratadores, policías corruptos o simplemente gente que se aprovecha de la muerte de parientes para hacer carrera en política, posiblemente no tendríamos las mismas ganas de compadecernos de ellos. Y eso nos haría entrar en un bucle de contradicciones que nos llevaría a hablar mal de un colectivo arropado por la sociedad y alzado a la categoría de parangón de integridad de Occidente. Es una tarea ingrata que nadie quiere hacer, porque la honestidad que motiva dicho acto suele verse recompensada con una dosis letal de ostracismo, así como por un grupo de señoras jubiladas, acampadas de forma permanente frente a la entrada de tu casa con banderas de España y que te gritan cosas como “sinvergüenza” y “fuera, fuera” cada vez que cruzas el umbral.


Señoras que están allí, bajo la lluvia. Esperando.

Por ese cúmulo de razones, generalmente preferimos pensar que las víctimas del terrorismo son nada menos que la reserva moral de la nación y que están libres de toda mácula. De todas formas, en nuestro ibérico reino, eso del “espíritu crítico” y la “valentía política” es como el pan en la España de Franco: sólo se puede conseguir mediante cartilla de racionamiento. Cuando las asociaciones de víctimas se oponen a que se firme la paz con ETA y exigen que se mantengan las medidas de excepción, todavía no ha nacido el guapo que les diga que no se puede someter a todo un colectivo a presión policial y política sólo porque ellos se estén atravesando una fase de negación de la realidad basada en los delirios mediáticos de unos caballeros que no tienen dónde caerse muertos.


“¿Dijeron que no a la puesta en cuarentena de Vascongadas? Bueno, habrá que pensar en otra cosa…”

Lo diremos como lo diría Ned Flanders, puede que así no nos linchen al salir del coche con la compra: en el Armarito de César Borgia creemos en la libertad de expresioncita y, por lo tanto, pensamos sinceramente que cualquier organizacioncita que se posicione en política siendo inmune a las critiquillas es un peligrito real y un riesguito para nuestra democracita. Algunas asociaciones de víctimas se han dedicado a influenciar la política anti-terrorista española sin que nadie pueda llevarles la contraria, a pesar de contar con el apoyo explícito de ciertas agrupaciones,–*tos*partidopopular*tos*upyd*tos*. Además, en algún momento dejaron de defender sólo a las víctimas y empezaron a defender a España. Y luego se declararon contrarios a los nacionalismos periféricos, y no sólo a los que emplean la violencia, sino a todos, incluido el gobierno, porque quiere lo mismo que quieren todos ellos, es decir, romper España. Hay que ver lo mucho que aguanta, la condenada.


A más de uno le vendría bien que se rompiera un poquito.

Eso ya no son asociaciones de víctimas, son lobbies ultraconservadores al servicio de intereses políticos, capitaneados por gente que ha asimilado erróneamente los intereses de las víctimas a los intereses del país, del Estado y del resto de la ciudadanía. Gente que usa su posición de campeones de la dignidad para atacar personas e instituciones que nunca han tenido nada que ver con ETA o la violencia, y de paso criminalizar a sectores enteros de la población por pensar distinto. Deberíamos ser capaces de decir abiertamente que son unos majaderos y que se vayan un poquito a la mierda. Pero no lo haremos, no sea caso que nos acusen de hacer apología del terrorismo o algo así.

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La paradoja del manifestante

Lo diremos para que quede claro: en el Armario de César somos unos vagos, porque es lo que se lleva en España en estos momentos. Bueno, es lo que siempre se ha llevado, pero parece que ahora, con todo eso de la crisis y el fin del mundo, ser vago es, más que nunca, motivo de orgullo. Antes eras sólo un vago más, pero ahora puedes ir por ahí diciendo que si no trabajas es porque los bancos y la avaricia corporativa te han obligado a acampar indefinidamente en la calle bajo el dulce solecito. Vago es lo que vuestros hijos quieren ser de mayores. Vago es trending topic. Vago es el nuevo David contra Goliat. Y eso nos convierte en un país de auténticos héroes. Si no podemos vencer al capitalismo desde el sofá de casa, pondremos el sofá en la calle. Pero a Dios ponemos por testigo que de allí no nos moverán.


“WE. SHALL. NOT. BE. MOVED!”

Por esa razón hemos pasado olímpicamente de escribir un artículo sobre el 15-M, porque eso requería un esfuerzo mayor y una opinión informada. Hasta ahora. Seguimos sin tener una opinión informada pero, tras tantos lunes al sol, ocurrencias cómicas nos sobran. Supongo que acabará por salirnos algo mínimamente decente y dotado de sentido. Y por si acaso, hemos contratado a un becario, que también está de moda.


“¿Publicar con tú nombre? ¡Muy buena becario! Anda, dame eso y tráeme un café.”

Pero claro, no todos tienen a un pobre ser humano a su servicio en búsqueda de un futuro mejor. Y ese es el principal problema de querer hacer la revolución desde el sofá, cerveza en mano y la boca llena de cheetos. Una cosa es ir lanzando al aire mensajes ingeniosos aunque inconexos, y la otra construir un discurso coherente. La finalidad de lo primero es generar ruido y, por qué negarlo, agitación hormonal en el sexo opuesto. Es el equivalente civilizado de darse golpes en el pecho, y está a medio camino entre la masturbación intelectual y el típico comportamiento de gilipollas de bar que tanto apreciamos. Pero construir un discurso coherente a escala nacional es difícil y requiere trabajo, compromiso y cierto sacrificio personal. Y nosotros, por así decirlo, pasamos tío. Pero los del 15-M deberían planteárselo ya, si no corre uno el riesgo de quedarse atrapado en un simbolismo lacónico y cutre, que queda muy bien en los stickers de la mochila, pero que no lleva a ninguna parte.


“¡Tengo un sueño!…abajo el capitalismo…Catalunya is not Spain…la sanidad es de todos…Yankees go home…Negociación con ETA en mi nombre no…y tal y cual… ¿Sabes?”

Por ejemplo, tomad el elemento distintivo del movimiento de indignados. La careta de Guy Fawkes. La usan en todas partes, ya sea en Europa o del otro lado del Atlántico, porque Africa y Asia no cuentan a efectos de todas partes. Cada vez que vemos un amable ciudadano con dicha careta por la calle pidiendo una revolución social y una democracia real, nos entran ganas de hacer lo que hacen los británicos cada 5 de noviembre, es decir, quemar a Guy Fawkes. Una cosa es que Alan Moore se tomara algunas libertades con V de Vendetta y “revisitara” la historia de Fawkes para dar vida al personaje de V, quien, sea dicho de paso, tiene más de anti-héroe que de héroe. Otra muy distinta es que la gente reivindique la figura de Fawkes para derrocar al sistema y restaurar la justicia social, en base a los hechos contados en una película más bien malilla. El Guy Fawkes de verdad no luchó contra ningún gobierno opresor (de acuerdo con los estándares de no-opresión de principios del siglo XVII). De hecho, Inglaterra era de los países con más libertades de la época. Guy Fawkes, en cambio, era un fundamentalista católico disgustado con el anglicanismo y la moderación religiosa del rey Jaime I. Sí, estamos hablando de un hombre que pensaba que las autoridades religiosas de la inmediatez post-medieval eran demasiado blandas. Y un buen día, decidió provocar un cambio de gobierno.

Volando el parlamento por los aires. Así, tal cual.


Sus inmortalizados rasgos faciales generan la misma confianza y sensación de bienestar que un pederasta paseándose por el vecindario con un carrito de helados.

Lo que tenemos es lo siguiente. Primero, un hombre dispuesto a matar a un montón de gente para conseguir un objetivo que tiene de democrático lo que Jorge Javier Vázquez de Caballero Legionario. Segundo, un montón de gente dispuesta a creerse que, en realidad, dicho ser defendía valores que, dados su época y emplazamiento geográfico, sólo habrían sido posibles gracias a una máquina del tiempo. Y tercero, una serie de empresas dispuestas a explotar la credulidad de las masas para hacer el negocio del siglo vendiendo artículos de merchandising sobre el personaje en cuestión. ¿Os resulta familiar?


“¡Hasta la democracia real siempre!”

Exacto, Guy Fawkes es el nuevo Che Guevara.

Como ocurre a menudo con los adoradores de ídolos comerciales, nunca es posible saber si van en serio o si simplemente llevan la camiseta por que les queda guay. Esta confusión nos lleva al punto en que ya no sabemos muy bien con quién demonios tenemos el insigne honor de tratar. El indignado es difícil de categorizar. Esto genera un problema complejo para la resolución del cual tenemos que echar mano de los extensos conocimientos de física que nos brindan el bachillerato de letras y una licenciatura en ciencias políticas. En el fondo es un simple paradoja, que nombraremos “el Manifestante de Schrödinger”. El manifestante, encerrado dentro de un movimiento más bien opaco, podría ser un demócrata incomprendido o un pequeño dictador, pero no lo sabremos hasta que el movimiento en cuestión provoque un cambio de gobierno. Hasta la llegada de tal fecha, no podemos hacer otra cosa que no sea asumir que el manifestante es a la vez un defensor de la democracia y un autócrata absolutista. La derecha conservadora, tradicionalmente más reticente a modificar las condiciones iniciales del experimento, ha barajado la posibilidad de meterlos a todos dentro de una cámara de gas letal que se activa aleatoriamente y ver qué pasa. Por fortuna, no todos somos unos sádicos.


“Podría ser un sádico y podría no serlo. No lo sabremos con certeza hasta que no me presentes a tu gato.”

De ahí que nadie entienda de qué va el 15-M. Es a la vez una fuente de esperanza y un motivo de creciente preocupación. El movimiento no tiene mensajes claros, sino que consiste en un popurrí ideológico que sólo presenta cierta coherencia una vez asumidas su naturaleza paradójica y la participación elementos de mecánica cuántica. Y la verdad, no se nos dan nada bien las ciencias y preferimos echar una siestecita. Ellos no hacen un esfuerzo en explicarse. Y nosotros tampoco haremos uno para entenderles. Porque somos unos vagos.

Hale, ya hemos rizado el rizo. Nos ha salido bien y todo.

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Si España fuera un país de fantasía…

En contra de la opinión general, en un mundo de fantasía en que todo fuera precioso, heroico y mágico, nuestro día a día seguiria siendo una mierda, porque por cada hobbit que toma parte en una peligrosa misión que decidirá el futuro del mundo, cincuenta hobbits se queden en sus casas fumando hierba de pipa y tocándose las narices. Y he aquí nuestras razones:

  1. Nos gobernaría la Niña de Rajoy, la hermana retrasada de la Emperatriz Infantil.
  2. España sería antes orca que rota.
  3. Endesa sería antes cimeriana que catalana.
  4. El santo patrón de Catalunya sería Eragon.
  5. Los conocimientos de nuestros jóvenes en pociones y defensa contra las artes oscuras estarían muy por debajo de la media OCDE.
  6. El dragón rojo del comunismo sería un auténtico dragón rojo y no una simple metáfora.
  7. Franco hubiera muerto a los pocos segundos de combate contra el dragón rojo.
  8. Los Leones del Congreso de los Diputados tendrían que ser retirados por ser considerados símbolos religiosos del Culto de Aslan.
  9. Francisco Camps sería procesado por aceptar túnicas de archimago hechas a medida a cambio de favores políticos a la Cofradía de Hechiceros.
  10. Esperanza Aguirre recortaría drásticamente el presupuesto anual de Hogwarts.
  11. La Fiesta Nacional consistiría en toreros enfrentándose a minotauros y sería una celebración claramente racista.
  12. Los gigantes existirían, Don Quijote estaría cuerdo y el libro de Cervantes no tendría gracia.
  13. Sólo los miembros del Gremio de Ladrones podrían llevar burka en público.
  14. El Presidente del Gobierno no reconocería la contribución de los hobbits por haber llevado el anillo a Mordor y les diría que la Comarca y todos sus habitantes son parte de esa gran nación, que es Eriador.
  15. El PNV exigiría uno de los nueve anillos de poder de los hombres para el Lehendakari.
  16. ETA pondría bombas hasta que le entregasen el Anillo Único.
  17. La Torre de Marfil hubiese sido diseñada por Santiago Calatrava y edificada en suelo público recalificado.
  18. Los Mortífagos hubiesen cargado contra el movimiento 15-M.
  19. La Liga profesional de Quidditch sería cosa de dos.
  20. Belén Esteban sería un dementor.
  21. Leire Pajín sería un trol de las cavernas, pero por alguna razón seguiría siendo ministra.
  22. Los altos elfos se mostrarían más que reticentes a la idea de eurobonos.
  23. El Balrog se negaría a que el AVE pasase por debajo de las Minas de Moria.

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Es país para tontos

Según Doña Esperanza, hay dos tipos de políticos asquerosos imputados en las listas electorales: políticos asquerosos imputados por corrupción y políticos asquerosos imputados por “tonterías” – lo de asquerosos no lo dice Doña Esperanza, sólo faltaría, es aportación nuestra. Si según Forrest Gump un tonto es un señor que hace tonterías, según Espe tonterías es un eufemismo aceptable para prevaricación, malversación de fondos públicos y tráfico de influencias – sus listas electorales dan para dos temporadas de Ley y Orden y otra peli de Torrente. La parte positiva es que, mediante un brillante silogismo, admite que las listas están llenas de tontos, lo cual representa un avance significativo en materia de autocrítica, algo de lo que andamos escasamente sobrados. Tres hurras y un aplauso por la Dama de Hierro de las Españas.

No debe resultar nada fácil componer listas electorales limpias, teniendo en cuenta que en España hay un ratio de trece imputados por habitante, uno más en Canarias. España es un país de culpables. Unos pocos lo son por corrupción (algo han hecho), otros por ser catalanes (algo habrán hecho), algunos por ser de derechas (algo hicieron) y unos cuantos, indecentes bastardos todos ellos, por atreverse a tener empleo (algo hacen). Por las virtudes de la regla del Y tú más™, se considera legal y aceptable el hecho de señalar los defectos del vecino con el fin de obtener un indulto automático por nuestros propios pecados, posiblemente concedido por el Su Majestad el Rey o, en su defecto, la prensa deportiva. La cosa no es defenderse de las acusaciones, sino dejar bien claro que cuatro trajes y dos bolsos Louis Vuitton no son nada comparados con los siete familiares del alcalde colocados a dedo en cargos públicos, hecho de poca importancia si se compara con los 30 millones de euros robados por Millet, que además de chorizo es catalán, el muy cerdo.


En catalán, chorizo se dice “botifarra”.

Como además vivimos en un mundo globalizado, el Y tú más™, adaptándose con brillantez a los tiempos que corren, internacionaliza referencias. Siempre hay un pez más gordo, pero cuando más se amplíe el ámbito de búsqueda, más gordo será el pez. ¿Qué son un par de mariscadas para toda la plana mayor del partido, a 1000 euros por persona y pagadas con fondos públicos, comparadas con el fraude de 50.000 millones dólares de Madoff? Calderilla. Suelto. Dinerito de la abuela. Ná de ná. Así que, ¿por qué deberíamos perder el tiempo persiguiendo al pequeño delincuente, que sólo se ha hecho construir un par de mansiones en la Costa del Sol a cargo de los fondos de la Seguridad Social, cuando hay gente mucho peor? Un malévolo corredor de bolsa corrupto de NYC con un loft de quince millones en Manhattan vende muchos más periódicos que Don Manolo, alcalde de Ollas de la Frontera y fan confeso de Pajares y Esteso.


  Aunque, para ser justos, cualquiera resulta más glamuroso que la versión alcaldable de José Luís Torrente.

Vale, está fuera de nuestra jurisdicción y no podemos hacerle nada, técnicamente. Pero, ¡y lo que nos ahorramos en gasolina! El sentimiento de indignación es, como no podría ser de otra forma, de TODOS los españoles, y por lo tanto debería salirnos gratis, en leros y en horas de trabajo.

Somos un país de imputados, pero de imputados menores, de los que, según la Señora Presidenta, sólo han hecho un par de tonterías, meras “chiquilladas” como dirían algunos curas a la hora de describir sus inocentes intentos de confraternización con niños del coro. Y si nos quedamos sin culpables, siempre nos quedarán los vascos.


Arriba: vasco cavando y presuntamente socavando los cimientos de la nación española.


En definitiva, somos un país de tontos.

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Carta abierta a la Real Academia de Historia

Don Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillon
Presidente de la Real Academia de Historia
C/ León, 21
28014 Madrid (España, of course)

Estimado Don Gonzalo,

Le escribimos tras adquirir, muy a nuestro pesar, su nueva Enciclopedia Biográfica, que publica la Real Academia de Historia, en parte gracias al dinerito público de nosotros, el pueblo.

Hemos podido comprobar que se han filtrado, en la versión final diversos errores, interpretaciones subjetivas o falsedades históricas. Ciertas entradas no se adaptan en absoluto con el tono general de la obra, y requieren correcciones. El propósito de esta carta es, precisamente, señalarle dichos deslices con la esperanza de que puedan enmendarse en ediciones posteriores.

Proponemos pues las siguientes modificaciones en las entradas de su enciclopedia:

Adolf Hitler: “…un líder visionario, liberal y, por lo general, muy amado por los alemanes, que tuvo que abandonar el poder por las maniobras políticas de sus rivales. Estos usaron la elevadísima factura del gas de las administraciones públicas como catalizador popular para acusarle de dilapidar el superávit presupuestario del Tercer Reich en ayudas y cooperación internacional.”


Arriba: cooperantes cooperando. No confundir con colaboradores colaborando.

Augusto Pinochet: “Llegado para salvar a su país, Chile – antiguamente parte del Imperio de las Españas – del desorden y caos que siguió la ascensión del socialismo al poder, Augusto Pinochet restableció la paz social y la justicia mediante una extensa política de reconciliación de las élites con el pueblo llano, que consistió esencialmente en dar entradas gratis a los descontentos para los estadios de fútbol, en los que se organizaron partidos de pachanga entre los civiles y las fuerzas de seguridad, deseosas de mostrar su rostro más humano.”

Jorge Rafael Videla: “…en Argentina, Videla hizo lo mismo, pero para demostrar que Argentina tenía más y mejores recursos que los chilenos, ofreció a los descontentos cursillos gratis de paracaidismo oceánico.


“Acordáte de abrir el paracaídas boludo” – *risas*

Para gran desgracia del pueblo argentino, tuvo que abandonar la presidencia alegando problemas de corazón. Los médicos le aconsejaron la brisa marina de las Malvinas. Pero resultó que todos los hoteles estaban completos por la llegada de turistas de la pérfida Albión y tuvo que conformarse con un balneario en Mar del Plata.”

Joseph Stalin: …bueno, éste no, que es rojo.

Ayatollah Khomeini: …éste tampoco, que es moro. E infiel. Y barbudo turbantiforme. Y qué demonios, rojo también, por si faltaba.

Philippe Pétain: “A pesar de ser francés, el mariscal Pétain supo preservar la imagen de su país tras los polémicos eventos de junio 1940. Mostrando gran liderazgo, inició una nueva era de relaciones amistosas con Alemania, inventando los primeros convenios de intercambio de estudiantes. Los jóvenes franceses iban a estudiar ingeniería en las fábricas del Reich o de colonias de acampada en Mauthausen, mientras que los alemanes venían a Francia a hacer el servicio militar, creando las bases de lo que, años después, se convertiría en el primer programa Erasmus.”


Las fiestas del jueves por la noche también solían írseles un poco de las manos.

Slobodan Milosevic: “Al igual que las Españas, las Yugoslavias tuvieron que hacer frente al insidioso peligro de la balkanizacón nacional. Temiendo por el destino de los yugoslavos de bien, Milosevic organizó imediatamente la ayuda, sacándoles de las zonas separatistas, conocidas por su suciedad, corrupción y falta de medios, y trasladándoles a lugares más seguros. Algunos historiadores advenedizos hablan de limpieza étnica, pero no es cierto, porqué lo decimos nosotros. En algunos casos, como por ejemplo Sarajevo, los separatistas impidieron su marcha y nadie pudo salir de la ciudad, por lo que Milosevic tuvo que liberarlos mediante una brillante demostración táctica. En poco tiempo, había enterrado todos los problemas.”


Arriba: Individuos poco patriotas desenterrando viejos problemas sin razón alguna.

Esperamos sinceramente que nuestras aportaciones le resulten de gran ayuda. Aprovechamos este correo para felicitarle por su trabajo, que sólo le ha llevado 11 años. Aunque, en nuestra humilde opinión, eso le daba tiempo de sobra para revisarlo todo entrada por entrada, hacer una lectura crítica y evitarnos así tan molesto procedimiento.  Estas cosas con Franco no pasaban. Mucha salud para usted y su familia.

Muy atentamente,

César Borgia

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