El Artista

El Artista tiene mucho que ver con el modernillo y el multicultural, sólo que no tiene dinero y se comporta como si se pudiera vivir de las creaciones artísticas. Es un estudiante de Bellas Artes que se equivocó de carrera y decidió que quería viajar antes de integrarse en la vida profesional. Aunque inicialmente estaba forrado, ahora está pelado, ya que cualquier padre responsable le habrá desheredado y borrado del libro de família en el momento en que tuvieron la siguiente conversación: “Papá, mamá, me voy de tournée por Europa y América Latina con mi troupe de comediantes burlescos” – “Espera, ¿cómo?” – “Nos dedicaremos a simular violaciones entre hermanos en los barrios bajos de las principales ciudades de los países que visitaremos, en un viaje en furgoneta con cinco chicas y tres chicos adictos a las drogas duras y al sexo sin protección. Quiero expresar lo que siento. Vuelvo en cinco años.”

Por supuesto, renuncia a su teléfono móvil, su ropa de persona normal, su botella de champú (osea, la aventura, ¿saes?) y su peine. Todas esas cosas ocuparían espacio en su maleta, espacio que necessita para meter sus bolas de malabarista, sus ocho pañuelos palestinos de colores chillones y su cerebro, ya que, aunque no lo use demasiado, siempre va bien tenerlo a mano, ya sabes, por si algún día el mundo real viene llamando a su puerta/pedazo de tela separador. Eso sí, se lleva el ordenador portátil extra-fino de Apple, porque necessita Facebook para que el mundo descubra su brillantez artística gracias a las fotos tomadas con el último grito en materia de cámaras digitales de Canon y retocadas con Photoshop 8.0. Que es cómo si Van Gogh usara seda importada en vez de lienzo para pintar sus obras. Sólo que Van Gogh era un maestro del posimpresionismo, mientras que el artista es un niñato que cree seriamente que por empapelar una farola con cartulinas rosas en signo de protesta le llamarán visionario.

El artista, también llamado “hipster barato” en ciertas culturas (la tuya y la mía, espero) es la versión moderna del hippie: se encuentran en lugares insólitos, como en el medio del desierto, para quemar cosas, bailar entorno a una hoguera, aullarle a la luna y esculpir figuras improbables con barro y purpurina. Por supuesto, son todos hijos de la burguesía acaudalada, ya que para tener preocupaciones artísticas hace falta tener dinero y la seguridad de que, al volver a casa, podrán lavarse, peinarse, vestirse de Ralph Lauren y encontrar un trabajo de verdad. Unos pocos pasan sus últimos días vendiendo collares y pulseras de conchas hechos a mano en alguna playa de Ibiza, refugiándose en una casa sin agua corriente ni electricidad, escenario dantesco de una severa degradación psico-emocional, traducida en lo que parece ser un caso grave de síndrome de Diógenes. A los ojos de nuestro artista, toda esa porquería es, sin embargo, su última obra, que busca expresar su angustia y su sensibilidad creativa violada por algun evento cósmico, como la caída de una hoja de árbol en posición perpendicular al sol. Pues eso, una mente maravillosa.

 

Dice ser: la mente más creativa del campus

Desea secretamente: caerse en la madriguera y seguir al conejo blanco hasta el País de las Maravillas (donde, por suerte, todo indica que será decapitado por la Reina de Corazones)

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